Las marcas están incorporando voces, imágenes y personajes generados con inteligencia artificial a sus campañas. Esta evolución amplía las posibilidades creativas, pero también abre nuevas preguntas sobre el posicionamiento, la credibilidad y la conexión emocional con los consumidores.
Un influencer puede despertar nuestro interés por un producto, pero la compra se construye entre distintas experiencias. Redes sociales, recomendaciones y tiendas físicas siguen participando en esa decisión.