Estamos revisando nuestras redes sociales, viendo un video o navegando por internet cuando aparece una promoción de algún producto que nos interesa. Puede ser algo que ya habíamos buscado, una recomendación relacionada con nuestros gustos o una oferta que simplemente despierta nuestra curiosidad. En ocasiones la dejamos pasar, pero otras veces guardamos la publicación, visitamos la tienda o decidimos seguir su precio.
Esta experiencia forma parte de un cambio en nuestros hábitos digitales. Las promociones dejaron de encontrarse únicamente en los escaparates de las tiendas o en las temporadas comerciales. Ahora aparecen en diferentes momentos de nuestra navegación y pueden acompañarnos durante varios días, incluso semanas, antes de realizar una compra.
Detrás de esta dinámica existe un ecosistema donde participan marcas, tiendas, plataformas de comercio electrónico, redes sociales y creadores de contenido. Cada uno puede intervenir en el descubrimiento de productos y en la manera en que nos relacionamos con las oportunidades comerciales.
La oferta aparece mientras hacemos otra cosa
Una de las transformaciones más visibles del comercio digital es que podemos descubrir productos sin entrar directamente a una tienda. Un video, una publicación patrocinada o la recomendación de un creador pueden presentarnos una alternativa que después decidimos investigar.
Esta presencia comercial se ha integrado a espacios que también utilizamos para conversar, entretenernos e informarnos. Por eso, descubrir un producto y comenzar a considerarlo ya no necesariamente forman parte de una búsqueda planeada. El interés puede surgir mientras realizamos actividades completamente diferentes.
El Estudio de Venta Online 2026 de la Asociación Mexicana de Venta Online (AMVO) muestra la importancia de estos espacios. Entre las fuentes de información que más influyen en los compradores digitales encuestados, las redes sociales ocuparon el primer lugar, seguidas por los sitios de comercio electrónico multicategoría y las recomendaciones de amigos y familiares. La influencia de las redes destacó especialmente entre los participantes de 18 a 24 años.
Esto ayuda a entender por qué las promociones circulan en tantos formatos. Una marca puede presentar un producto mediante publicidad, un creador puede mostrar cómo lo utiliza y otros consumidores pueden compartir sus experiencias. Para quien navega, esas distintas fuentes se combinan en el proceso de descubrir algo que podría interesarle.
De encontrar una oferta a seguirla
Las plataformas también han facilitado que el interés por una compra permanezca abierto. Podemos guardar productos en una lista de favoritos, conservar enlaces, activar notificaciones o regresar periódicamente a una tienda para revisar qué ha cambiado.
Así, preparar una compra puede extenderse en el tiempo. Alguien que busca una computadora, un electrodoméstico o un mueble puede investigar durante varios días, consultar recomendaciones y esperar una promoción antes de tomar una decisión.
En México, AMVO encontró que el 48% de los compradores de productos encuestados había utilizado alertas de seguimiento de precios al comprar por internet. Además, el 34% declaró consultar sitios web o perfiles de influencers para conocer recomendaciones sobre ofertas y promociones. Estas prácticas muestran que el seguimiento digital también forma parte de la actividad comercial.
El interés por una oferta puede continuar incluso cuando la compra se pospone. A veces conservamos varias opciones, esperamos un momento más conveniente o simplemente mantenemos una referencia para el futuro. La preparación de una compra se ha convertido en una actividad que podemos retomar desde distintos dispositivos y plataformas.
Las ofertas pueden encontrarnos antes de que empecemos a buscar. Decidir qué hacer con ellas también forma parte de nuestros hábitos digitales.
Un ecosistema comercial que permanece conectado
Para las empresas, este comportamiento también ha transformado la manera de comunicar sus promociones. Una tienda puede anunciar una campaña en su sitio web, difundirla mediante redes sociales, enviar notificaciones a sus usuarios y participar en espacios publicitarios dentro de un marketplace.
Estas acciones forman parte de estrategias de marketing digital que buscan mantener visibles los productos a través de diferentes puntos de contacto. Las plataformas pueden utilizar información sobre intereses, búsquedas o interacciones, según sus funciones y permisos, para seleccionar anuncios o recomendaciones. Mientras tanto, las marcas desarrollan campañas para acompañar distintas etapas de la relación comercial.
Las redes sociales adquieren un papel relevante porque reúnen publicidad, recomendaciones y conversaciones entre consumidores. En una investigación publicada en 2024 en Acta Universitaria, Ana María Miranda Zavala e Isaac Cruz Estrada analizaron las respuestas de 667 consumidores millennials de Baja California. Identificaron factores relacionados con la decisión de compra mediante redes sociales, entre ellos las estrategias publicitarias, los programas de fidelización, la atención comercial y la experiencia de otros usuarios.
Sus resultados ayudan a comprender que una promoción participa en un entorno de relaciones más amplio. Los comentarios, las experiencias compartidas y la comunicación con las marcas pueden acompañar el interés inicial y formar parte de la evaluación posterior. Se trata de un estudio regional, por lo que sus resultados describen a la población investigada y no a todos los consumidores mexicanos.
Esta integración también está cambiando con la inteligencia artificial, que comienza a participar en la búsqueda y la comparación de productos, así como en las recomendaciones comerciales. El resultado es un recorrido donde distintas tecnologías pueden acompañar a las personas antes de llegar a una tienda o completar una compra.
Preparar la compra también se volvió un hábito
A medida que las promociones se integran a nuestra navegación, también cambian las rutinas que desarrollamos alrededor de ellas. Revisamos productos que guardamos previamente, seguimos campañas comerciales y regresamos a consultar opciones que encontramos días atrás.
Esto resulta especialmente visible cuando se acerca una temporada de descuentos, como el Buen Fin. El consumidor puede comenzar a investigar productos antes de que lleguen las promociones, mientras las marcas preparan campañas para mantener su presencia durante ese periodo.
Hay una diferencia importante entre encontrar una oferta y decidir aprovecharla. La disponibilidad de promociones puede despertar interés, pero cada consumidor conserva sus propios motivos para investigar, esperar o descartar una compra. El precio, las necesidades y las condiciones siguen formando parte de la decisión, como exploramos al analizar el precio que vemos en internet.
Lo que ha cambiado es el espacio que ocupan estas actividades en nuestra vida cotidiana. Buscar productos, guardar alternativas y seguir promociones puede formar parte de nuestra navegación habitual, mientras el comercio digital encuentra nuevas formas de acompañar ese recorrido.
Las ofertas ya forman parte de un entorno conectado donde las personas descubren productos, las marcas buscan mantener su presencia y las plataformas facilitan nuevas formas de interacción comercial.
Quizá uno de los cambios más importantes sea que comprar por internet comienza mucho antes de entrar a una tienda. A veces empieza con una publicación que decidimos guardar para otro día.
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Desde la investigación
- AMVO (2026), Estudio de Venta Online. Documenta los hábitos del comprador digital mexicano y la importancia de las redes sociales como fuentes de información. También registra prácticas como el seguimiento de precios y la consulta de recomendaciones de promociones.
- Miranda Zavala y Cruz Estrada (2024), Acta Universitaria. Investigación con 667 consumidores millennials de Baja California que identifica factores vinculados con la decisión de compra mediante redes sociales, entre ellos la publicidad, los comentarios de usuarios, la atención comercial y los programas de fidelización.
- Google Ads, documentación sobre anuncios personalizados. Explica cómo la información sobre intereses y actividad digital puede utilizarse en la selección de publicidad, así como los controles disponibles para los usuarios.
