Delegar tareas a la IA podría convertirse en una práctica cotidiana y cambiar cuánto hacemos directamente, qué supervisamos y cómo interactuamos con la tecnología.
La IA ya puede ayudarnos a buscar, comparar, organizar y realizar tareas. Exploramos qué ocurre cuando empieza a participar de forma más activa en nuestras decisiones.