La vida digital que viene: menos pasos, más decisiones

Los servicios conectados, las nuevas formas de identificación y la inteligencia artificial apuntan hacia experiencias cada vez más sencillas. El reto será conservar nuestra capacidad de elegir.

Tal vez la próxima gran costumbre digital consista en dejar de abrir tantas aplicaciones para resolver nuestras actividades. En lugar de completar formularios, recordar dónde guardamos un documento o recorrer distintos servicios, podríamos encontrarnos con sistemas capaces de reunir información, reconocer nuestras autorizaciones y ayudarnos a continuar una tarea desde un mismo lugar.

Es una posibilidad que empieza a tomar forma, aunque todavía está lejos de ser una experiencia generalizada. El cambio resulta interesante porque modifica algo más profundo que la manera de utilizar un dispositivo: transforma cuánto necesitamos intervenir para realizar una actividad y qué decisiones dejamos en manos de los sistemas digitales.

Cuando los servicios comienzan a conectarse

Una señal se encuentra en Europa. La Comisión Europea prevé que, antes de finalizar 2026, los países de la Unión Europea pongan a disposición billeteras de identidad digital que permitan identificarse, presentar documentos y acceder a determinados servicios públicos y privados. La propuesta busca facilitar gestiones que hoy pueden requerir diferentes credenciales, plataformas y comprobaciones.

Su importancia va más allá de reunir documentos en un teléfono. Apunta hacia servicios capaces de reconocer información autorizada por una persona y utilizarla en distintos procedimientos. Si este tipo de sistemas consigue extenderse, podríamos dedicar menos tiempo a repetir datos y más a decidir qué información compartir, con quién y para qué.

Algo semejante comienza a plantearse con la inteligencia artificial. Durante los últimos años nos acostumbramos a consultar asistentes para obtener información, redactar o comprender un tema.

La siguiente transformación podría llevarnos de preguntar cómo realizar una actividad a encargar determinados pasos para que un sistema los ejecute bajo nuestra autorización.

La consultora Gartner proyecta que, para 2028, el 33% de las aplicaciones empresariales incorporará inteligencia artificial con capacidades de agencia. Es una previsión que todavía tendrá que demostrarse en la práctica, pero señala una dirección: herramientas que podrían pasar de ofrecer respuestas a participar en procesos de trabajo. Su utilidad dependerá de que puedan actuar con fiabilidad y de que las personas comprendamos qué tareas realizan.

La comodidad también necesitará nuevas decisiones

A medida que los servicios se conecten y automaticen más actividades, algunas tareas podrían volverse casi invisibles. Eso también hará importantes otras preguntas: qué información necesita un sistema, cuándo debe solicitar nuestra autorización, cómo revisamos una operación y de qué manera podemos corregirla.

La facilidad de uso seguirá siendo valiosa, aunque ya no bastará con contar los pasos que eliminamos. También importará que podamos comprender el resultado y conservar opciones para decidir.

Una experiencia digital verdaderamente sencilla tendría que permitirnos intervenir cuando sea necesario, sin exigirnos conocer todos los procesos técnicos que funcionan detrás.

Cuantos menos pasos necesitemos para utilizar la tecnología, más importante será comprender qué decisiones seguimos tomando.

El avance tampoco ocurrirá al mismo ritmo para todos. La Unión Internacional de Telecomunicaciones estimó que, en 2025, alrededor de 2,200 millones de personas permanecían fuera de internet. Conforme aparezcan servicios más integrados y automatizados, el acceso a la conectividad, las habilidades y las alternativas de atención seguirán influyendo en quiénes pueden aprovecharlos.

Quizá esa sea una de las preguntas culturales más importantes de los próximos años. Hemos dedicado mucho tiempo a aprender cómo utilizar herramientas digitales; ahora comenzaremos a aprender también cómo convivir con sistemas que pueden anticipar necesidades, relacionar servicios y realizar algunas acciones por nosotros.

La vida digital que viene podría exigirnos menos pasos, pero también decisiones más conscientes sobre lo que compartimos, lo que delegamos y aquello que queremos seguir haciendo por nuestra cuenta.

 

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Desde la investigación

La firma:

Redacción MentePost
Redacción MentePost
Equipo editorial de MentePost especializado en ciencia, tecnología y cultura digital.
Nota MentePost
Esta publicación cierra el especial «Cuando lo digital se vuelve costumbre». Después de explorar cómo la tecnología participa en nuestras actividades cotidianas, dirigimos la mirada hacia la próxima transformación: servicios más conectados, nuevas formas de identificación y sistemas capaces de realizar tareas con distintos grados de autonomía. Una reflexión sobre el futuro de la comodidad digital y las decisiones que seguiremos tomando.

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