Una red social nos muestra una fotografía publicada hace seis años. Reconocemos a varios, recordamos dónde estábamos y quizá descubrimos un comentario que habíamos olvidado. Al compartir nuevamente la imagen, alguien responde con una anécdota que nos lleva a recuperar otros detalles de aquella experiencia.
Estas situaciones muestran una característica de nuestra vida digital: los recuerdos pueden regresar a través de publicaciones, mensajes y fotografías que quedaron registrados en las plataformas. La psicología y los estudios sobre medios digitales han comenzado a investigar cómo publicar, recuperar y volver a narrar esas experiencias se relaciona con nuestra memoria.
Publicar una experiencia también puede ayudarnos a recordarla
Cuando compartimos un acontecimiento en una red social, hacemos algo más que conservar una fotografía. Seleccionamos el momento, recuperamos información y construimos una descripción para comunicar lo que sucedió. Ese proceso puede convertirse en una oportunidad adicional para recordar.
Una investigación de Qi Wang, Dasom Lee y Yubo Hou, publicada en la revista Memory en 2017, examinó esta relación mediante diarios de acontecimientos cotidianos elaborados por estudiantes universitarios durante una semana. Los participantes indicaron cuáles de esas experiencias habían compartido en internet y después realizaron dos pruebas de memoria, una al terminar el registro y otra una semana más tarde.
En ambas pruebas, los acontecimientos publicados tuvieron mayor probabilidad de ser recordados que aquellos que permanecieron sin compartir.
Otro estudio, realizado por Andrew Johnson y Emily Morley y publicado en 2021, encontró resultados compatibles al investigar el uso de Snapchat. Durante seis días, los participantes alternaron jornadas en las que debían utilizar la aplicación con otras en las que debían abstenerse de hacerlo. Al finalizar, recordaron mejor los acontecimientos correspondientes a los días de uso, incluso cuando las publicaciones eran efímeras.
Ambos trabajos sugieren que compartir experiencias puede favorecer su recuperación posterior, aunque eso no significa que cualquier publicación mejore nuestra memoria. En el estudio de 2017 se observó una asociación; el de Snapchat evaluó una práctica específica durante pocos días. Sus hallazgos permiten estudiar el papel de las redes en el recuerdo sin extender los resultados a todas las personas y plataformas.
Cuando las plataformas nos devuelven el pasado
Las redes sociales también nos permiten reencontrarnos con publicaciones que llevan años almacenadas. Algunas personas buscan fotografías antiguas de manera deliberada, mientras otras reciben avisos vinculados con aniversarios o momentos registrados en sus cuentas. Ese regreso puede despertar recuerdos, emociones y nuevas interpretaciones de lo vivido.
En un estudio publicado en Social Media + Society en 2023, Beata Jungselius y Alexandra Weilenmann analizaron 36 entrevistas realizadas en 2012, 2017 y 2022 a un grupo de usuarios de redes sociales. La investigación documentó cómo las personas volvían a publicaciones anteriores y reflexionaban sobre sus experiencias, sus relaciones y los cambios en su manera de utilizar las plataformas.
Algunas buscaban esos contenidos para recordar momentos agradables, mientras otras experimentaban emociones encontradas al observar su pasado.
El momento en que reaparece una publicación también influye en la experiencia. Benjamin Jacobsen analizó este fenómeno en un artículo publicado en línea en 2022 y posteriormente incluido en New Media & Society en 2024. A partir de entrevistas y grupos de discusión, examinó cómo los aniversarios, la personalización y los ritmos establecidos por las plataformas participan en la forma en que las personas se relacionan con sus recuerdos digitales.
Así, una fotografía antigua puede regresar cuando decidimos buscarla o cuando una plataforma la presenta en nuestro inicio. La investigación muestra que ambas situaciones forman parte de prácticas de memoria digital, aunque sus efectos emocionales varían entre personas y experiencias. Volver al pasado también depende de cuándo y en qué circunstancias encontramos sus registros.
Las redes nos permiten regresar a lo que vivimos y también a la manera en que alguna vez lo contamos.
Volver a contar un recuerdo puede modificarlo
El contexto en el que relatamos una experiencia también puede influir en cómo la recordamos posteriormente. Una publicación dirigida a otras personas exige elegir detalles, ordenar lo sucedido y expresarlo de una manera comprensible para quienes la leerán. Esa reconstrucción puede ser distinta de la que hacemos cuando escribimos para nosotros mismos.
En 2022, un estudio publicado en Memory examinó esta posibilidad con 177 participantes. Los investigadores les pidieron describir acontecimientos personales como si estuvieran escribiendo para WeChat o para un diario privado. Una o dos semanas después realizaron una prueba inesperada y compararon la consistencia de los recuerdos entre las dos sesiones.
Los participantes que habían descrito sus experiencias en la condición simulada de WeChat mostraron menor consistencia que quienes lo hicieron para el diario, especialmente bajo determinadas condiciones de tiempo y disponibilidad de pistas. El resultado sugiere que el contexto de una publicación social puede influir en la reconstrucción posterior de una experiencia.
Conviene distinguir la consistencia de la exactitud: recordar un acontecimiento de manera diferente no demuestra, por sí solo, que el recuerdo sea falso.
Los recuerdos también conservan su historia digital
Cuando una fotografía vuelve a aparecer años después, podemos encontrar algo más que la imagen original. Tal vez seguimos teniendo acceso a la descripción que escribimos, a los comentarios de nuestros amigos o a las reacciones que recibió en aquel momento. Esos registros permiten observar cómo contamos una experiencia y cómo nos relacionábamos con otras personas cuando la compartimos.
Una publicación puede adquirir nuevos significados cuando la revisamos desde otra etapa de nuestra vida. También puede volver a circular en una conversación digital, donde alguien identifica un detalle o recuerda algo diferente. La investigación sobre memoria y redes sociales ayuda a comprender estas prácticas, aunque todavía debemos distinguir entre lo que se ha demostrado en experimentos y lo que observamos en los intercambios cotidianos.
Las fotografías, los mensajes y los recordatorios digitales forman parte de las oportunidades que tenemos para regresar al pasado. Al hacerlo, recuperamos el acontecimiento y también podemos reencontrarnos con la manera en que lo narramos anteriormente.
En las redes sociales, recordar puede implicar volver a una experiencia y descubrir cómo ha cambiado nuestra forma de contarla.
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Desde la investigación
- Wang, Lee y Hou (2017) · Memory. Estudio con diarios personales que encontró una mayor probabilidad de recordar acontecimientos compartidos en internet.
- Johnson y Morley (2021) · Cyberpsychology, Behavior, and Social Networking. Experimento que examinó el uso de Snapchat y la recuperación posterior de experiencias cotidianas.
- Hou y colaboradores (2022) · Memory. Investigación con 177 participantes sobre las diferencias en la consistencia de recuerdos narrados para una red social simulada y un diario privado.
- Jungselius y Weilenmann (2023) · Social Media + Society. Análisis de 36 entrevistas realizadas a lo largo de una década sobre recuerdos, nostalgia y publicaciones antiguas en redes sociales.
- Jacobsen (2024) · New Media & Society. Investigación sobre el momento en que las plataformas recuperan recuerdos y cómo las personas experimentan su reaparición.
