Comprueban el rechazo a los robots con el efecto ‘valle inquietante’

rechazo a los robots con el efecto valle inquietante
Foto: Pixabay.

Científicos de la Universidad Técnica de Aquisgrán en Alemania, han logrado identificar mecanismos de respuesta bajo la hipótesis de valle inquietante, es decir, la respuesta negativa hacia las replicas antropomórficas de robots.

La hipótesis en el campo de la robótica “Uncanny Valley” o “Valle Inquietante”​, indica que el cerebro humano, crea mecanismos de defensa o rechazo, ante los robots que son diseñados con un aspecto real en tercera dimensión.

De acuerdo con la profesora Astrid Rosenthal-von der Pütten, Catedrática en Tecnología en Universidad Técnica de Aquisgrán, cuando un robot o gráfico de computadora se vuelve demasiado humano, las personas sienten cierto tipo de rechazo, aunque también existe una aceptación del agente artificial, a medida que se vuelve más humano, pero solo hasta cierto punto.

Después de una serie de experimentos publicados en el Journal of Neuroscience, expertos del Reino Unido y de Alemania, identificaron nuevas reacciones que produce el cerebro al observar un modelo 3D, con lo cual se cuentan con nuevos elementos para que los  desarrolladores de robótica, mejoren de forma significativa sus diseños.

La investigación del efecto valle inquietante

La investigación fue realizada con 21 personas, las cuales fueron sometidas a diferentes pruebas con resonancia magnética funcional, con sondeos de imágenes de robots, para lograr obtener mediciones de los cambios de flujo sanguíneo en diferentes regiones del cerebro.

rechazo a los robots con el efecto valle inquietante
Foto: Pixabay.

Al medir la actividad cerebral durante estas tareas, se pudo identificar las regiones del cerebro que estaban involucradas en la creación del sentido de valle inquietante, además, se logró identificar los a circuitos cerebrales, que son importantes para procesar y evaluar señales sociales, tal y como las expresiones faciales.

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En las pruebas realizadas, algunas de las áreas del cerebro cercanas a la corteza visual (que descifran las imágenes visuales), se registraron cambios importantes en la actividad, con lo que se comprobó que el cerebro, trata de descifrar el parecido del robot con el humano, creando un “espectro de semejanza”.

Dicho fenómeno de rechazo a los robots, fue descrito en por primera vez en 1978 por el profesor de robótica Masahiro Mori, quien acuñó una expresión en japonés que luego se tradujo como el “Valle Inquietante”.

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Medición del efecto valle inquietante. Foto: elbauldelapsique.com

De acuerdo con doctor Grabenhorst, dichos resultados podrían ayudar a la creación de agentes artificiales con mayor aceptación, así como comprobar que algunos individuos reaccionan excesivamente y otros, son menos sensibles a los agentes artificiales de tipo humano, lo que significa, que no hay un diseño de robot que se adapte a todos los usuarios.

Fuente: Universidad de Cambridge.