En días recientes, se confirmó que después de seis años de espera, U2 regresa a México el próximo mes de octubre de 2017 y como parte de la gira “The Joshua Tree Tour 2017”, con la celebración de los 30 años del álbum que es, ya todo un clásico.
U2 regresa a México
Una muy buena noticia para los seguidores y no seguidores de U2, porque es una de las bandas que convoca y mucho, conozcan o no su trayectoria, es decir, por el sólo hecho de “fui a ver a U2” o “Wow fuiste a ver a U2” y sí, un derroche de fanfarronería para presumir (ok, estoy de ardida) que los vio hasta adelante o en el “aperre” en un mar de gente tratando de ver más cerca a la banda.
Así anunció U2 la gira por Latinoamérica y Norteamérica:
#U2TheJoshuaTree2017 heading to Mexico City, South America and back to the US, this September, October. https://t.co/u698mqfGnr pic.twitter.com/3iFtKOILkA
— U2 (@U2) 6 de junio de 2017
Los precios para ver a U2: “ridículos”
Se supone que los precios son casi los mismos del 2011, y no estoy anunciando nada nuevo, en general los precios para asistir a un concierto de este tipo en México, son verdaderamente muy elevados. Digan que soy “coda”, o que no soy realmente fan o que estoy jodida, pero por Dios, ¿qué nadie se da cuenta?.
Ya ni llorar es bueno
Sabemos que el precio del boleto para ver a U2 lo vale, pero debería existir otra opción y no precisamente la de presentarse en el Zócalo, en fin. Hay veces que no tenemos de otra, y aceptar lo que hay; como el recinto donde se presentan de nuevo, que es bastante grande y se demuestra buena organización, pero al llegar y al salir, la zona es una total pesadilla; no consideran a la audiencia que está pagando un boleto (ridículamente costoso), y nos “botan” a la calle sin iluminación suficiente, un estacionamiento saturado o el metro colapsado, precios de otros servicios con “tarifas especiales” (que poca) y lleno de patrullas, que sólo están para controlar el flujo vehicular.
Para acabarla de “amolar”, Noel Gallagher será el “abridor” de los conciertos en Latinoamérica, lo cual intensifica mi enojo o finalmente, mi plan de mejor, evitar hacer corajes y seguir chambeando para comprar, los, muy caros boletos para ver a U2.
En fin, no me enojaré, mejor me pongo a trabajar para ahorrar, porque de preventa “ya fue”, porque con la idea de vender antes, sólo a algunos privilegiados, los buenos boletos se “van de volada”. Esperaré un milagro quizá, hasta el concierto en la CDMX el 3 de octubre, porque sólo confirmaron una fecha (ya ni me enojo).