En redes sociales e internet se presentan influencers cuya voz e imagen reconocemos casi de inmediato. Sabemos cómo explican, qué tono utilizan, qué temas suelen comentar e incluso anticipamos parte de sus reacciones. Puede ser alguien que habla de viajes, tecnología, ciencia, noticias, videojuegos, finanzas o vida cotidiana.
Nunca hemos conversado realmente con esa persona y, sin embargo, puede sentirse familiar. La psicología de medios estudia este fenómeno desde hace décadas. Se conoce como relación parasocial: una conexión socioemocional que una persona desarrolla con una figura mediática, aunque la relación sea, en gran medida, unilateral.
El concepto surgió en los años cincuenta para estudiar radio y televisión, pero las redes sociales han ampliado considerablemente el terreno donde puede aparecer. Una revisión publicada en Frontiers in Psychology identificó 281 estudios sobre fenómenos parasociales entre 2016 y 2020 y encontró que la investigación se había desplazado de manera importante hacia redes sociales, nuevos medios y figuras reales como los influencers.
Una interacción y una relación no son lo mismo
La investigación actual distingue dos experiencias que suelen confundirse. La interacción parasocial ocurre durante el encuentro con una figura mediática: por unos minutos puede sentirse como si esa persona estuviera hablándonos directamente. La relación parasocial, en cambio, puede mantenerse más allá de un video concreto y adquirir cierta continuidad con el tiempo.
Esto ayuda a entender una experiencia común en las plataformas. Podemos encontrar por primera vez a alguien explicando una noticia y simplemente prestar atención. Si después volvemos a verlo, reconocemos su manera de hablar, sabemos qué suele publicar y empezamos a formar una impresión más estable de esa persona.
MDPI, en una revisión de 59 estudios empíricos publicados entre 2019 y 2024 identificó precisamente la familiaridad percibida, la intimidad imaginada y la participación conductual entre las características que aparecen en las experiencias parasociales estudiadas.
El fenómeno puede aparecer alrededor de perfiles muy distintos: una viajera que documenta constantemente sus recorridos, alguien que explica noticias frente a cámara, una divulgadora científica, un especialista en tecnología, una persona que comenta videojuegos o alguien que comparte consejos financieros. El tema cambia; lo que puede permanecer es la continuidad de esa presencia.
La cámara también produce señales sociales
Parte de esa sensación puede comenzar en algo aparentemente sencillo: la manera de hablar a cámara.
Mirar directamente al lente, dirigirse al público o utilizar expresiones que incluyen al espectador genera señales parecidas a las de una conversación. Un experimento con 255 participantes publicado en Journalism encontró que las personas experimentaban una interacción parasocial más intensa cuando una periodista se dirigía directamente a ellas que cuando utilizaba una forma de comunicación indirecta.
Eso ayuda a explicar por qué buena parte del contenido actual utiliza una composición tan reconocible: una persona frente a la cámara hablando como si hubiera alguien del otro lado.
La sensación tampoco depende únicamente de mirar al lente. La revisión de 281 estudios encontró relaciones con factores como semejanza percibida, competencia, credibilidad y experiencias de interacción dentro de las redes sociales. Respuestas, menciones y otras formas de intercambio pueden añadir señales de presencia social que eran mucho más limitadas en los medios tradicionales.
Compartir aspectos personales también puede intervenir. Un estudio con 823 usuarios de redes encontró una asociación entre la autorrevelación personal de los influencers y relaciones parasociales más fuertes, aunque los resultados variaron según el tipo y nivel de información compartida.
Cómo puede construirse la familiaridad
El proceso no ocurre igual con todas las personas ni debe entenderse como una secuencia automática. La investigación sugiere, más bien, distintos elementos que pueden participar.

Vistos en conjunto, estos elementos ayudan a entender por qué la familiaridad puede construirse de maneras distintas según la persona, el contenido y la plataforma.
De acuerdo con una revisión sistemática publicada en 2026 en Journal of Consumer Marketing, que analizó 76 artículos científicos revisados por pares publicados entre 2000 y 2023, los factores que favorecen las relaciones e interacciones parasociales con influencers pueden agruparse en cuatro grandes ámbitos: fuente, mensaje, medio y consumidor.
Sentir familiaridad no significa creer todo
Reconocer una voz o sentir cercanía hacia ella puede facilitar la atención, pero eso no equivale a considerar verdadera cualquier afirmación que haga. Credibilidad, experiencia percibida, conocimiento del tema y semejanza con la audiencia son variables diferentes que pueden relacionarse entre sí sin convertirse en una sola cosa.
Un metaanálisis de 53 estudios sobre influencers encontró que credibilidad, confiabilidad y experiencia percibida tienen una relación relevante con las respuestas de las audiencias. Las relaciones parasociales forman parte de las explicaciones estudiadas, pero no son el único mecanismo detrás de la influencia.
La revisión sistemática publicada en 2026 también invita a poner límites a algunas conclusiones habituales. Aunque existe mucha investigación sobre relaciones parasociales y respuestas hacia influencers, son menos los estudios que analizan directamente comportamientos transaccionales como una compra, una compra impulsiva o un regalo.
Es decir, sentirse cercano a alguien puede participar en nuestras decisiones sin determinar por sí mismo lo que pensamos o hacemos.
Una relación propia de las plataformas
Las relaciones parasociales existían mucho antes de Instagram, TikTok o YouTube. La diferencia actual está en la cantidad y variedad de señales disponibles.
Un presentador de televisión podía aparecer todos los días a la misma hora. Un creador de contenido actual puede hacerlo varias veces durante un día o varios, responder comentarios, transmitir en vivo, compartir momentos cotidianos y aparecer nuevamente porque una plataforma recomienda su contenido.
Eso vuelve más difusa la frontera entre una interacción completamente unilateral y una relación con pequeños momentos de reciprocidad. De hecho, la investigación contemporánea discute hasta qué punto el término “parasocial” sigue describiendo de la misma manera experiencias donde también existen comentarios, respuestas o intercambios directos.
La familiaridad que sentimos hacia un influencer, entonces, no surge únicamente porque lo vemos mucho. Participan la continuidad, la forma de dirigirse a la audiencia, aquello que comparte, la semejanza que percibimos y las posibilidades de interacción que ofrece la plataforma.
Podemos saber el estilo de los videos, reconocer su estilo, voz entre muchas otras y sentir que entendemos su forma de pensar. La ciencia llama parasocial a una parte de esa experiencia: una relación mediada que puede sentirse cercana aun cuando cada lado de la pantalla conoce al otro de maneras profundamente distintas.
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Desde la investigación
- Frontiers in Psychology, 2024. Revisión de 281 estudios sobre interacciones y relaciones parasociales y su desplazamiento hacia redes sociales.
- Journal of Consumer Marketing, 2026. Revisión sistemática de 76 investigaciones sobre relaciones parasociales con influencers.
- Behavioral Sciences, 2026. Revisión de 59 estudios sobre familiaridad, intimidad y otras dimensiones de la experiencia parasocial.
- Journalism, 2024. Experimento sobre comunicación directa a cámara e interacción parasocial.
