Creo que a la mayoría nos ha pasado: tenemos algo en mente, pensamos en una compra, recordamos una publicación o algún video que vimos hace tiempo y, de pronto, aparece frente a nosotros otra vez.
¿Es coincidencia? ¿O realmente nos están escuchando?
A veces la coincidencia es tanta que parece que nuestro dispositivo nos lee la mente:
“¡Esa podadora es justo la que tenía en mente!”
Pero antes de arrancarnos las greñas y concluir que nuestro celular está escuchando cada una de nuestras conversaciones, vale la pena detenernos y revisar qué sabemos realmente y, sobre todo, qué información podemos controlar.
A veces una recomendación parece demasiado precisa. La explicación puede estar en todo lo que ya dejamos ver mientras usamos internet.
El poder de controlar lo que compartes
Hay aplicaciones que necesitan conocer nuestra ubicación para funcionar correctamente. Servicios de mensajería, transporte, mapas o algunas compras y entregas en línea son ejemplos claros.
Sin embargo, tener un dispositivo inteligente no significa que tengamos que entregar toda nuestra información sin revisar. Podemos decidir qué aplicaciones tienen acceso a nuestra ubicación, cámara o micrófono y revisar los permisos que les hemos concedido.
En los dispositivos actuales también existen herramientas para revisar qué aplicaciones han utilizado permisos sensibles. En iPhone puede consultarse el Reporte de privacidad de las apps y, en Android, el Panel de privacidad. Revisarlos de vez en cuando ayuda a entender mejor qué aplicaciones acceden a funciones como ubicación, cámara o micrófono.
Por eso, una buena práctica es revisar periódicamente los permisos de nuestras aplicaciones y preguntarnos algo muy sencillo:
¿Esta aplicación realmente necesita tener acceso a esta información?
Entonces… ¿nuestro celular realmente nos escucha?
Aquí comienza la parte interesante.
Los teléfonos tienen, por supuesto, la capacidad técnica de utilizar el micrófono para captar sonido. También pueden transmitir información y realizar otras funciones relacionadas con el audio. Pero que un dispositivo tenga esa capacidad no significa que esté escuchando permanentemente nuestras conversaciones para mostrarnos publicidad.
Kröger y Raschke estudiaron precisamente esta preocupación al analizar la viabilidad técnica de que un teléfono pueda escuchar conversaciones y las condiciones necesarias para hacerlo. Su trabajo ayuda a distinguir entre la capacidad técnica de un dispositivo y la evidencia de que las plataformas utilicen sistemáticamente nuestras conversaciones cotidianas para personalizar publicidad.
El tema no es menor. Hablamos de nuestra privacidad y de hasta dónde puede llegar un dispositivo que llevamos prácticamente todo el día con nosotros.
Otro estudio, publicado en Electronic Commerce Research and Applications, analizó la percepción de vigilancia que surge cuando la publicidad parece coincidir de manera sorprendente con nuestras conversaciones.
Los investigadores estudiaron esa sensación y algunas de las explicaciones que existen detrás de ella. Hasta ahora, los trabajos que revisamos no permiten afirmar que nuestros teléfonos escuchen sistemáticamente nuestras conversaciones cotidianas para decidir qué publicidad mostrarnos.
Entonces, ¿por qué a veces parece que sí?
Tal vez no necesitan escucharnos
Aquí está, quizá, la parte más inquietante.
Las empresas y anunciantes pueden utilizar diferentes datos de nuestra actividad digital para conocer posibles intereses: búsquedas, sitios visitados, contenido consultado, interacciones, ubicación, aplicaciones utilizadas y otras formas de actividad.
No necesitan necesariamente saber que dijiste: “Quiero comprar una podadora.”
Si durante varios días buscas podadoras, visitas páginas de herramientas, miras videos sobre jardinería y consultas una tienda en línea, un sistema puede inferir que probablemente tienes interés en comprar una.
Eso es una inferencia. Y es diferente de escuchar una conversación.
La Comisión Federal de Comercio de Estados Unidos (FTC) explica que sitios web y aplicaciones pueden recopilar diferentes tipos de información y utilizar tecnologías como cookies, píxeles de seguimiento, identificadores y otras herramientas para conocer nuestra actividad y personalizar contenidos o publicidad.
Por eso, cuando aparece aquella podadora que justamente teníamos en mente, quizá no sea necesario imaginar que nuestro celular escuchó la conversación.
Tal vez ya había suficientes datos para que un algoritmo estimara que podía interesarnos.
Nuestra información también tiene un valor publicitario
La publicidad digital necesita reconocer a sus posibles consumidores. Para ello puede utilizar información relacionada con intereses y comportamiento en línea para segmentar audiencias y mostrar anuncios que considere relevantes.
Eso tampoco significa que estemos completamente indefensos. Podemos revisar configuraciones de privacidad, administrar permisos, controlar determinadas cookies y consultar las opciones de personalización de anuncios que ofrecen las plataformas.
Pero hay algo importante: usar navegación privada o borrar nuestro historial no significa necesariamente que desaparezca toda la actividad que otros servicios pudieron haber registrado.
La realidad es más compleja. Entonces, ¿nos escuchan?. Quizá la pregunta que deberíamos hacernos no sea solamente:
“¿Mi celular me está escuchando?”
Sino:
“¿Cuánta información necesita un algoritmo para saber qué probablemente me interesa?”
Nuestros dispositivos y las plataformas no necesitan necesariamente escuchar una conversación para construir una interpretación bastante precisa de nuestros gustos, hábitos e intereses.
Cada búsqueda, cada video que vemos, cada sitio que visitamos y cada interacción puede convertirse en una pequeña pieza de información. Cuando muchas de esas piezas se relacionan, pueden decir bastante sobre lo que probablemente nos interesa.
Conocer nuestras opciones de privacidad es también una forma de recuperar parte del control sobre esa experiencia.
Quizá lo verdaderamente difícil no sea rechazar una cookie. Lo difícil es entender cuántas pistas dejamos mientras navegamos.
▏Desde la investigación
- Kröger, J. L. y Raschke, P. (2019). Is My Phone Listening in? On the Feasibility and Detectability of Mobile Eavesdropping. El estudio analiza la viabilidad técnica y la detectabilidad de la escucha mediante dispositivos móviles, y ayuda a distinguir entre capacidad técnica y evidencia de uso sistemático. Consultar en Springer Nature
- Frick, N. R. J. y colaboradores (2021). The perceived surveillance of conversations through smart devices, publicado en Electronic Commerce Research and Applications. Analiza la percepción de vigilancia que aparece cuando publicidad y conversaciones parecen coincidir. Consultar en ScienceDirect
- Federal Trade Commission (FTC). Su información para consumidores explica cómo sitios web y aplicaciones pueden recopilar y utilizar datos mediante cookies, identificadores y otras tecnologías.
- Apple Support — Controlar lo que compartes en el iPhone. Explica cómo revisar y modificar permisos y otras opciones relacionadas con los datos que compartimos desde el dispositivo.
- Apple Support — Reporte de privacidad de las apps. Permite revisar cómo las aplicaciones utilizan determinados permisos y accesos en el dispositivo.
- Android — Panel de privacidad. Permite consultar qué aplicaciones han accedido a permisos como cámara, micrófono o ubicación y administrar esos accesos desde la configuración del dispositivo.
▏Ada Sepúlveda es columnista en MentePost con análisis sobre cultura digital y comunicación.
